Señor Primer Ministro, amigo Erdogan, señor Presidente del Partido de Desarrollo y Justicia de Estambul, señoras y señores,
Quiero, ante todo, expresar mi profunda satisfacción por encontrarme hoy aquí, en esta incomparable ciudad de Estambul, compartiendo con todos vosotros esta celebración. Correspondo así a la amable invitación del Primer Ministro Erdogan y del Presidente del Partido Desarrollo y Justicia en esta ciudad.
Muchas son las razones que me hacen sentirme especialmente cómodo y a gusto entre todos vosotros; en primer lugar, porque mi presencia hoy aquí evidencia la extraordinaria relación de amistad y de proximidad entre nuestros dos países, España y Turquía, y entre nuestros respectivos pueblos. Desde el otro lado de este hermoso Mar Mediterráneo, que es una seña de identidad de nuestros países, os traigo un mensaje de afecto y solidaridad del pueblo español a todos los ciudadanos de Turquía.
Vengo aquí, a Estambul, a disfrutar de vuestra hospitalidad, que tan bien sabemos dispensar los pueblos amigos del Mediterráneo y que tanto valoramos. Quiero acercarme con vuestra ayuda a esta celebración de raíces profundas en vuestra tradición cultural y religiosa, y hacerlo no como un extranjero, sino con la actitud del Presidente de un país, como España, que se siente orgulloso de la influencia, entre otros, del Islam en nuestra historia y de su rico legado en nuestra lengua y en nuestro patrimonio artístico.
Me resulta también especialmente grato compartir estas celebraciones con un buen amigo mío y de España como es el Primer Ministro Erdogan, con distinguidos miembros de su partido y con representantes destacados de los diversos sectores políticos, económicos, culturales y deportivos; incluso con el seleccionador Luis Aragonés, con el que he estado hace un momento y que espero que dé la buena cosecha al fútbol turco, como ha dado al fútbol español.
Quiero aprovechar esta oportunidad para transmitiros mi reconocimiento por el admirable esfuerzo de modernización que está afrontando la sociedad turca con el tesón y la confianza en sus posibilidades que caracterizan a los grandes pueblos. Tened por seguro que en este impulso político por la profundización de las libertades y por la reforma de las estructuras administrativas y económicas Turquía y su Gobierno cuentan, y contarán siempre, con el pleno apoyo y la cooperación de España.
Los nuevos retos de la globalización, el cambio de nuestras sociedades y las expectativas de nuestra juventud exigen de todos, Turquía y España, un especial esfuerzo para darnos un marco político y jurídico, con los medios económicos necesarios, para ofrecer respuestas adecuadas y soluciones de futuro.
Cada país afronta dificultades particulares y debe elegir libremente su camino político y poner en marcha un modelo de crecimiento económico que responda a sus recursos y necesidades; pero, como comprende bien el Primer Ministro Erdogan, existen premisas incuestionables de una respuesta inmediata de nuestros Gobiernos.
Una de ellas, la más importante, es la defensa y profundización de los valores democráticos y de la dignidad de la persona. La modernidad pasa por la extensión de derechos civiles de los individuos y por su aplicación efectiva en todos los ámbitos de su vida social. Esto exige de nuestros gobernantes un compromiso efectivo con los valores de la libertad, la tolerancia, la aceptación de la diversidad, la igualdad entre el hombre y la mujer, y el desarrollo de la solidaridad hacia dentro y hacia fuera de nuestras fronteras.
La segunda premisa, también incuestionable, es que las políticas exclusivamente nacionales no alcanzan para conseguir una respuesta eficaz. Es imprescindible aunar esfuerzos en el ámbito regional y multilateral para trabajar juntos en la respuesta a los desafíos de la nueva situación económica mundial, la lucha contra el cambio climático, la gestión de los flujos migratorios o las nuevas demandas de la política energética.
Soy, como sabe el Primer Ministro Erdogan, profundamente europeísta. Creo en una Europa más fuerte y más integrada, porque ello constituye un marco indispensable para responder mejor a las preocupaciones de nuestros ciudadanos y para actuar como un factor de estabilidad y de prosperidad en la escena internacional.
Sé que el proceso de negociaciones de Turquía con la Unión Europea no va a ser fácil. Si os sirve nuestro ejemplo, puedo deciros que en el caso de España estuvimos casi diez años negociando y tuvimos que superar momentos complicados, pero también quiero transmitiros un mensaje de confianza en este proceso. Para España la Unión Europea ha supuesto una gran oportunidad histórica y hemos dado un empuje al proyecto europeo. Han sido los años más prósperos de nuestra historia.
Sabes bien, Primer Ministro Erdogan, que España apoya con firmeza la candidatura de Turquía para su integración en la Unión Europea y que pone a su disposición toda nuestra experiencia para facilitar los ajustes y reformas necesarios. Sé muy bien los esfuerzos de reformas que suponen para Turquía y para sus ciudadanos, y por ello considero esencial que entre Europa y Turquía se creen las condiciones necesarias de confianza y de diálogo para que las negociaciones se desarrollen con la mayor fluidez, en particular durante nuestra próxima Presidencia del Consejo de la Unión Europea en el primer semestre de 2010. Cada vez queda menos.
Para España, Turquía es un país de importancia estratégica en nuestras relaciones, no sólo por la amistad que nos une, sino por intereses compartidos. Somos países mediterráneos, sensibles a la estabilidad y prosperidad de esta región y a la promoción del proceso de paz en Oriente Medio. España reconoce en Turquía a un actor regional de primer orden y valora su contribución a las iniciativas multilaterales.
España y Turquía tenemos un mensaje común que transmitir al mundo. Nuestra larga y profunda historia, nuestras culturas conformadas por tantas influencias, nuestro modelo de convivencia asentado en valores de tolerancia y respeto por la diversidad, y nuestra disposición al diálogo entre los pueblos, las religiones y las culturas resultan valores extraordinariamente necesarios en la sociedad internacional.
No es casualidad que fuésemos el Primer Ministro Erdogan y yo mismo quienes impulsáramos en Naciones Unidas la Alianza de Civilizaciones, que ha pasado en poco tiempo de ser un proyecto a convertirse en una realidad tangible, en un instrumento de diplomacia preventiva, de construcción y consolidación de la paz y de acercamiento entre sociedades, culturas, religiones e individuos, con un alcance mundial, como atestiguan los noventa países y organizaciones que participan en el Grupo de Amigos.
Me siento muy orgulloso de haber promovido contigo, Primer Ministro, la Alianza de Civilizaciones, que tiene ante sí un futuro esperanzador y lleno de retos que vamos a colmar. Hemos trabajado juntos y hemos trabajado en coordinación para que el Secretario General de las Naciones Unidas asumiera el proyecto como una organización del propio sistema de Naciones Unidas. A Turquía y a España, a pesar de esa integración en Naciones Unidas de esa Alianza de Civilizaciones, nos corresponde seguir ejerciendo un papel de liderazgo y ejemplaridad en este campo. Estoy convencido de que el II Foro de la Alianza, que se celebrará en abril en esta misma e incomparable ciudad que es Estambul, supondrá un gran paso adelante y marcará un antes y un después.
¿Qué queremos hacer juntos España y Turquía en la Alianza de Civilizaciones con tantos otros países? Queremos superar las divisiones desde el diálogo y la acción común, contribuir con medidas prácticas y efectivas a luchar contra los extremismos, a evitar la satanización del otro, a avanzar entre culturas y civilizaciones, a respetar todas las religiones, a entender todos los credos y a ser tolerantes con las ideologías de cada uno. Juntos estamos dispuestos a derribar los muros de la incomprensión, a aislar a los radicales que preconicen la exclusión y la intolerancia ante el que es diferente, y a tender puentes entre las diferentes culturas; en fin, a dejar un legado distinto a las generaciones venideras.
Primer Ministro, queridos amigos,
Permitidme que con mis últimas palabras os reitere mi satisfacción por estar hoy aquí con todos vosotros y por compartir esta celebración popular y religiosa en el bello y mágico marco de la ciudad de Estambul, crisol de culturas, puente entre dos continentes y modelo de admirables logros históricos, culturales, artísticos y arquitectónicos.
Espero que nos volvamos a ver en abril, con ocasión del II Foro de la Alianza de Civilizaciones. Volveré a Estambul y será una magnífica ocasión para que Turquía demuestre una vez más al mundo su capacidad y valía, su experiencia y su juventud, el dinamismo de su sociedad, su compromiso con los valores democráticos y el calor y la simpatía de sus ciudadanos. Desde España, un saludo cordial y un abrazo fraternal, de amistad, de entendimiento y de disposición a trabajar juntos. Y muchas gracias por la invitación a este cena.
Muchas gracias.