Sr. Secretario General,
Sr. Presidente,
Ministros,
Excelencias,
- Hemos recorrido un largo camino desde el nacimiento de la Alianza de Civilizaciones y desde que ésta se convirtió en una iniciativa de Naciones Unidas. Ahora tenemos al Alto Representante al frente de este proceso y, tras el Primer Foro celebrado en Madrid el pasado enero, hemos llegado a un punto en el que necesitamos aprovechar el impulso conseguido para definir los proyectos y actividades que van a consolidar la Alianza de Civilizaciones.
- La Alianza de Civilizaciones ha crecido y cuenta ahora con más de 90 Amigos, Estados y Organizaciones Internacionales, que suscriben sus objetivos y se sientan hoy alrededor de esta mesa. El apoyo del Secretario general y el liderazgo del Alto Representante han sido esenciales para llegar aquí. No obstante, creo que necesitamos ir más allá si queremos potenciar la Alianza como medio para superar las divisiones culturales y religiosas.
Queridos Amigos,
- Creo que la Alianza debería convertirse en el núcleo del pilar Político-Cultural del sistema de las Naciones Unidas, uniéndose a los otros tres pilares de acción (Seguridad, Derechos Humanos y Desarrollo), y además, en los próximos cinco años,en el instrumento de gestión de crisis de las Naciones Unidas, especialmente cuando nos enfrentemos a un conflicto que tenga sus orígenes en la diversidad cultural o religiosa. En este sentido, el papel del alto Representante debería verse aún más fortalecido.
- La Alianza tiene una vocación global y cuenta con un amplio apoyo entre los miembros de las Naciones Unidas y las Organizaciones internacionales. Hemos recibido el primer informe del Alto Representante y tenemos a un director al frente de la Secretaría de la Alianza. Por tanto, creo que ha llegado el momento de solicitar el respaldo de la asamblea General tanto para la Alianza como para el trabajo del alto Representante a través de una resolución durante este periodo de sesiones. Esto es algo que debemos considerar en mayor profundidad con vistas a presentar un texto en el momento adecuado.
- La naturaleza global de la Alianza no debe hacernos olvidar que, si bien va a seguir siendo un importante elemento de la diplomacia preventiva de Naciones Unidas, tiene también que convertirse en una parte importante de nuestras políticas nacionales y de la agenda de las Organizaciones Internacionales. Mientras nos preparamos para el encuentro de Puntos Focales en París la semana que viene, debemos hacer un esfuerzo para avanzar en la definición de nuestros Planes y Estrategias Nacionales. Así mismo, debemos fomentar la implicación de los gobiernos locales y la sociedad civil en nuestros respectivos países.
- La dimensión regional es otro aspecto que la Alianza no puede ignorar. Tenemos que examinar cuál es el mejor uso que podemos hacer del potencial de la Alianza en las diferentes situaciones que nos ofrece la diversidad política y cultural del mundo. Desde la perspectiva española, buscamos formas de utilizar todo su potencial en el Mediterráneo. Espero que veamos a otros liderar la "regionalización" de la Alianza en otras partes del Globo.
- Mientras seguimos mirando hacia delante, creo que deberíamos seguir avanzando a partir de los éxitos del Foro de Madrid y tratar de impulsar nuevas iniciativas durante el II Foro de la Alianza en Estambul, en abril del año próximo.
- Por último, espero que cuando empecemos a preparar el Segundo Plan de Acción de la Alianza durante el año próximo, todos hayamos contribuido a su consolidación, visibilidad y efectividad a la hora de superar las divisiones culturales y religiosas. Esto debería permitirnos concentrar nuestros esfuerzos en proyectos y acciones específicas, así como en políticas locales para promocionar una cultura de valores compartidos en nuestra lucha contra la intolerancia y los errores de percepción de naturaleza religiosa y cultural.
Muchas gracias.